FUENTE Y CUMBRE #2 – Canto de entrada
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Fuente y Cumbre #2 – Canto de entrada
¡Saludos a todos! Hoy propongo el primer capítulo de nuestras catequesis, el cual tratará sobre los ritos iniciales.
Antes de abordar esta cuestión, me gustaría que vierais algo (espero que se vea): esto es un documento vigente en la Iglesia, es la Introducción General del Misal Romano del año 2002 En este mismo libro se encuentran las indicaciones del Episcopado vigentes hasta hoy en la Iglesia de nuestro país hasta el año 2005. Sabemos que entonces vivimos un Año Eucarístico convocado por Juan Pablo II y sabemos que este santo padre murió durante este tiempo dedicado a la reflexión de este gran misterio. Se encuentra disponible, puede comprarse. Os invito a que realmente en este año, o en los próximos años pastorales, cuando hablemos más sobre el tema de la Eucaristía, hagáis también esta lectura. Se harán muchas publicaciones en ese momento, por lo que habrá muchas ocasiones para leer y estudiar. Invito a que se lea la Introducción General del Misal Romano y las Indicaciones del Episcopado Polaco, las cuales, remarco, son vinculantes para todos.
Al comienzo sobre el tema de los ritos iniciales, quiero hablar sobre el canto de entrada y la procesión de entrada, cuando nos congregamos en nuestras iglesias. Al principio, somos testigos de la entrada principal al templo del celebrante y de todo el séquito litúrgico. A veces es una entrada corta; otras, larga – depende de la festividad. A esta entrada principal del celebrante y de todo el séquito le acompaña el canto de entrada. Tiene una dimensión increíblemente importante y gran valor, pues este canto, sobre todo, nos integra, nos hace “ser uno”, tenemos todos la sensación de que somos la comunidad de discípulos de Jesús, la cual se congrega en su nombre y la cual se acerca a celebrar y cantar. Sabemos este dicho: “Si alguien canta bien, reza dos veces”. El canto es una expresión de nuestra alegría, aquello que de verdad queremos aquí, sentirse como en casa en este espacio de nuestra iglesia y de nuestra parroquia, donde también podemos cantar. El canto de entrada nos integra, pero también nos vincula al ciclo litúrgico. Mirad que tenemos en la Iglesia cantidad de cantos para el ciclo particular del año litúrgico: para Adviento, Navidad, Tiempo Ordinario, Cuaresma o Pascua… Cuando en la entrada escuchamos algo de este canto, al instante nos introduce en la atmósfera de la festividad que celebramos: en honor a los santos o a nuestras celebraciones parroquiales. También nos ayuda a entrar en el ciclo litúrgico, y esta es precisamente la función del canto. Os invito muy calurosamente a que realmente participéis activamente en este canto de entrada para que de veras nos sintamos como familia que canta, se alegra y alaba al Señor.
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