{"id":4493,"date":"2021-06-02T18:11:12","date_gmt":"2021-06-02T17:11:12","guid":{"rendered":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/?p=4493"},"modified":"2021-06-02T18:11:12","modified_gmt":"2021-06-02T17:11:12","slug":"pecado-y-penitencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/pecado-y-penitencia\/","title":{"rendered":"Pecado y penitencia"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\">Pecado y penitencia<\/h3>\n<p>La gente, a menudo, no mira al propio coraz\u00f3n, a la propia conciencia, al propio interior. No s\u00f3lo porque no tienen un director responsable, que en el cristianismo se llama director espiritual, acompa\u00f1ante espiritual, sino tambi\u00e9n porque tienen miedo de mirar, porque en el coraz\u00f3n se ve qui\u00e9n es la persona en realidad. Se ve toda la verdad sobre nosotros. Tambi\u00e9n, que somos personas d\u00e9biles, que nuestra vida es fr\u00e1gil, que el ser humano es pecador. Pecamos, cometemos iniquidades, en las que el mal no s\u00f3lo toca a otros, lo que solemos recordarles con gusto en nuestras quejas, cr\u00edticas, pol\u00e9micas, en los enfados o en otro tipo de agresiones que en la relaci\u00f3n con otros podemos mostrar, sino que tambi\u00e9n nosotros somos pecadores. Como se suele decir: \u201een todas casas se cuecen habas\u201d. Cada uno tiene sus pecados. Por eso tambi\u00e9n a menudo la gente tiene miedo de mirar su propio interior, sobre todo cuando tambi\u00e9n encuentra all\u00ed algunas heridas sin cicatrizar, que otros nos han causado cuando encontramos all\u00ed un antiguo pecado, con el cual no sabemos qu\u00e9 hacer, cuando tenemos remordimientos que no nos permiten dormir por la noche\u2026 la persona teme mirar su propio interior. Porque no est\u00e1 apenas segura de si podr\u00e1 con lo que all\u00ed encuentre. Por eso, huimos del silencio, no queremos el silencio, tememos el silencio. No sabemos qu\u00e9 hacer con \u00e9l. Hoy, sin embargo, si queremos medirnos como cristianos y entrar a nuestro coraz\u00f3n, tenemos que ped\u00edrselo a Dios. Nosotros, cristianos, no somos para nada m\u00e1s valientes que otros, ni tampoco menos pecadores. Los cristianos son gente como cualquiera, aunque intentan vivir seg\u00fan el Evangelio; pero, tambi\u00e9n en nuestro coraz\u00f3n, se re\u00fanen iniquidades, malos pensamientos, malos hechos del pasado, que no conseguimos perdonarnos. Y por eso, cuando un cristiano opta por este camino hacia el interior, tiene que, necesariamente, pedir este proceder a Dios. Porque el Dios cristiano es nuestro Padre Amoroso, que de igual modo bien sabe qu\u00e9 se encuentra en nuestro interior. Y por eso \u00c9l es un Padre amoroso, porque \u00c9l nos ama m\u00e1s que nosotros mismos, s\u00f3lo en su mirada misericordiosa podemos mirar el propio coraz\u00f3n, podemos mirar \u201edebajo de la alfombra\u201d de nuestra vida, podemos entrar all\u00ed, a donde no queremos entrar. Esto es muy importante para entrar hacia el coraz\u00f3n en la mirada amorosa de nuestro Padre. Cada examen de conciencia (pues el examen de conciencia es una mirada a s\u00ed mismo desde el interior), cada examen de conciencia debe ser dirigido por nuestro Padre amoroso. Esto es una cosa muy importante. S\u00f3lo entonces, cuando sabemos que este Dios no nos quiere hacer da\u00f1o, tendremos (a veces muy lentamente) valor para aceptarse ante uno mismo contra aquello que hemos hecho. Si hacemos esto ante Dios, definitivamente lo hacemos ante su rostro, bajo su mirada. Y para esto es precisamente un examen de conciencia. Lo curioso es que este examen de conciencia lo hacemos ante Dios porque ning\u00fan otro puede ayudarnos a hacerlo. Es m\u00e1s, confesamos ante Dios nuestros pecados porque ning\u00fan otro puede eliminarlos de nosotros. Es verdad que nosotros mismos no podemos quitarnos de encima estos pecados. Podemos, como mucho, escondernos. Cuanto m\u00e1s profundo los escondemos m\u00e1s problemas tenemos (puesto que somos una unidad), m\u00e1s dif\u00edcil nos ser\u00e1 mostrar nuestro verdadero rostro, m\u00e1s insinceramente viviremos en esta tierra. Nadie m\u00e1s all\u00e1 de Dios puede liberarnos de estos pecados. Nadie puede quitar el mal de nosotros. Con gusto la gente toma de nosotros dinero, pero no el mal. Es muy importante para que, realmente, confesemos nuestras cosas ante Dios. \u00bfC\u00f3mo hacer un examen de conciencia? Como toda cuenta, un examen de conciencia tiene dos columnas. A menudo hay ingresos y gastos. S\u00ed, como en la econom\u00eda. Y los ingresos en nuestro caso son las cosas buenas que conseguimos hacer a lo largo del d\u00eda. Merece la pena preguntarse: \u00bfQu\u00e9 he hecho hoy bueno? \u00bfQu\u00e9 cosas positivas me han ocurrido hoy? \u00bfHay algo bueno en mi vida? \u00bfAlguien me ha hecho algo bueno? Sobre todo, si lo ha hecho desinteresadamente. \u00bfY yo he conseguido hacer hoy algo bueno tal y como me propuse ayer? Si analizamos nuestro d\u00eda, cuando, por ejemplo, hacemos examen de conciencia por la noche, merece la pena detenerse en esto, observar estos puntos buenos, estas perlitas dir\u00edamos, estas perlas ocultas en esta cotidianidad que simplemente son buenos hechos. Son hechos. No son opiniones, hip\u00f3tesis\u2026 Lo que ha habido de bueno. \u00bfPor qu\u00e9 merece la pena hacerlo? Merece la pena porque, en realidad, el bien procede de Dios. S\u00f3lo Dios es bueno. Como recordamos, cuando Jes\u00fas se encuentra al joven rico, un fragmento del Evangelio que leemos a menudo durante el a\u00f1o, cuando Cristo se encuentra al joven rico, el joven rico se acerca a \u00e9l y le pregunta: \u201cMaestro bueno, \u00bfqu\u00e9 he de hacer para alcanzar la vida eterna?\u201d Jes\u00fas, antes de responderle a esta pregunta, le dice as\u00ed, contesta precisamente con una pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno?&#8230; S\u00f3lo Dios es bueno\u201d. Y esta afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas nos muestra que, en realidad, todo bien procede de Dios. Satan\u00e1s no puede hacerlo. A lo sumo, puede que sea el mal, que nos da o que nos sirve, el que envuelva el bien en papel de colores. En realidad, el bien s\u00f3lo puede hacerlo Dios. Incluso cuando hacemos algo bueno o alguien nos hace algo bueno, eso en realidad es que Dios, evidentemente, ha tenido que mover alguna cuerda de nuestra alma, como en una maravillosa arpa, s\u00f3lo por eso hemos hecho algo desinteresadamente bueno para otra persona. Y por eso, la b\u00fasqueda de estos buenos hechos de bondad, amabilidad, cordialidad, ayuda, servicio, incluso de darse a las dem\u00e1s personas, salir de nuestras emociones negativas, etc., etc. Todo esto es una huella de la actuaci\u00f3n de Dios en nuestra vida. Esto son huellas de la presencia de Dios en nuestra vida. Adem\u00e1s, a menudo cantamos en la iglesia: \u201cDonde hay amor mutuo y bien, all\u00ed encontrar\u00e1s al Dios vivo\u201d. No lo buscamos, por tanto, en el cielo, pues Dios no est\u00e1 en el cielo. Alguna vez lo he dicho durante un serm\u00f3n, causando consternaci\u00f3n, pero despu\u00e9s expliqu\u00e9 que, en realidad, el cielo est\u00e1 all\u00ed donde est\u00e1 Dios y no que Dios est\u00e9 en el cielo. Por eso, precisamente all\u00ed donde est\u00e1n las huellas del Bien, est\u00e1n las pruebas de que Dios act\u00faa en mi vida. \u00bfY qu\u00e9 hay que hacer con ello? \u00bfPor qu\u00e9 hemos de buscarlas? Simplemente tenemos que alegrarnos con sinceridad. Estas son precisamente peque\u00f1as pruebas de la existencia de Dios. Nuestras, personales. Acontecimientos, no hip\u00f3tesis, s\u00f3lo acontecimientos, hechos, por los cuales Dios nos permite descubrirnos. Y hay que alegrarse de ellas: \u201cDios, qu\u00e9 bueno que t\u00fa est\u00e1s en mi vida. Qu\u00e9 maravilloso sentirte, pues esto son peque\u00f1as pruebas de tu presencia\u201d. Imagin\u00e9monos qu\u00e9 le ocurre a una persona que cada d\u00eda, de esta manera, termina su d\u00eda y percibe tanto bien en su vida. \u00c9l percibe la actuaci\u00f3n de Dios. Entonces, ya incluso en los momentos dif\u00edciles, no ser\u00e1 tan f\u00e1cil (ni estar\u00e1 tan dispuesto) decir que no ve a Dios, que no est\u00e1. S\u00f3lo ver\u00e1 que cada d\u00eda Dios hace mucho bien. Y s\u00f3lo entonces nos alegraremos por estos hechos que hemos remarcado en nuestra vida, s\u00f3lo entonces hay que dar las gracias a Dios. Y \u00e9sta es la primera columna de nuestro examen de conciencia. Pero en la econom\u00eda tambi\u00e9n hay siempre una segunda columna: los gastos. Y estos gastos son simplemente nuestras acciones malas. Hay que ocuparse, sobre todo, de las propias acciones malas: haberle hecho algo malo a alguien, haberle calumniado, no haber contenido los propios pensamientos negativos en relaci\u00f3n con \u00e9l, haberlo juzgado en la propia conciencia, no haberlo trabajado, haberse entregado a pensamientos lascivos\u2026 S\u00ed, como nos dicen los diez mandamientos, y sobre todo, el mandamiento del amor, pues tambi\u00e9n la omisi\u00f3n en el bien muy a menudo es un acto del mal. Es pecado. Y precisamente estos peque\u00f1os pecados, que nos sobrevienen, deber\u00edamos reconocerlos. Si nos suceden algunas infracciones serias, si hablamos de pecados graves, con ellos hay que ir lo m\u00e1s r\u00e1pido posible hacia Cristo, hacia la confesi\u00f3n, confesarlos en el sacramento de la penitencia y la reconciliaci\u00f3n. Pero es importante, antes de que hagamos esto y es importante tambi\u00e9n en el examen diario de conciencia, que se reconozca la culpa ante Dios, pero tambi\u00e9n ante uno mismo. Decir lo que decimos cada domingo y durante cada misa: \u201cpor mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa\u201d. Esto no ahonda nuestros complejos. Esto no profundizar\u00e1 nuestro sentimiento de culpa, que a veces suele ser malsano. \u00c9ste, entonces, se externaliza cuando no queremos admitir el pecado. Sin embargo, cuando cada d\u00eda nos damos cuenta de las fragilidades de nuestra vida, y de que somos inadecuados para el Reino de Dios, cuando hablamos esto ante Dios, quien nos ama, entonces Cristo sana estas heridas. Cuando confesamos nuestros pecados, Cristo los toma para que podamos realmente ser libres, para que podamos alegrarnos por la ligereza de esta vida. Hay que decir que el cristiano es una persona que es pecadora. Somos pecadores antes de la confesi\u00f3n, durante la confesi\u00f3n, y despu\u00e9s de la confesi\u00f3n volvemos a ser pecadores de nuevo. Pecadores, a los cuales se les perdona el pecado, pero pecadores. Y esto hace que el hombre conozca toda la verdad sobre s\u00ed, que el hombre verdaderamente sepa cu\u00e1n necesario es Dios para \u00e9l. Pues solo, con las propias fuerzas, no puede ni sanar este mundo, ni realizarse a s\u00ed mismo, ni llevar alegr\u00eda a sus pr\u00f3jimos, puesto que precisamente esta debilidad del pecado est\u00e1 en \u00e9l permanentemente y le domina. Por eso tambi\u00e9n el confesar los pecados es precisamente para nosotros una terapia sobrenatural. No s\u00f3lo desde el lado humano. No se puede reducir la confesi\u00f3n a que simplemente me siento mejor. A veces, no nos sentimos mejor de inmediato, porque de inmediato no podemos perdonarnos a nosotros mismos el propio pecado. Sin embargo, es importante hacer cada d\u00eda un examen de conciencia, sacar primero estas cosas buenas, que son huellas de la gracia, que est\u00e1 en nosotros, huellas de la acci\u00f3n de Dios, de la presencia de Dios. Alegrarse por ellas, y acto seguido agradecer. Y aqu\u00ed, en el caso de los pecados, hay que reconocerlos. A veces hay que llorar por ellos, a veces hay que enfadarse con uno mismo, pero no por perfeccionismo, es decir, de nuevo me he mostrado d\u00e9bil ante mis propios ojos\u2026 no, sino que tengo que hacerlo ante los ojos de Dios. Hemos de enfadarnos con nosotros mismos para entrar a trabajar en nosotros mismos, llevar a cabo alg\u00fan prop\u00f3sito bueno para el d\u00eda siguiente, aceptar este esfuerzo c\u00edclico, hol\u00edstico, persistente y lento, como a veces lo llamamos en la vida espiritual, establecernos cierta disciplina en el interior, sobre la cual nadie tiene que saber especialmente y, as\u00ed salir de nuestros pecados. Intentar no cometerlos, en tanto que sea posible por nuestra parte. Dios quiere bendecirnos en ello. Y cuando ya reconocemos estos puntos del mal, estas perlas negras de nuestra vida, las presentamos a Dios para que Dios de nuevo las haga verdaderas perlas blancas, para que Dios nos los perdone. Y en estos lugares donde aparecieron, aceptando que el mal es la falta del bien, en este lugar Cristo llena con su misericordia estos hechos y nos hace de nuevo sus hijos. Nunca dejaremos de ser estos hijos mientras queramos darle a Dios lo que nos pesa, lo que nos duele, por lo que nos avergonzamos, aquello que tememos\u2026 S\u00f3lo Cristo puede hacernos tales. Y todo esto se da en este interior espiritual. Bien por el examen de conciencia, o tambi\u00e9n por la confesi\u00f3n (el examen de conciencia es una parte de estas cinco condiciones de sacramento de la penitencia y la reconciliaci\u00f3n), o tambi\u00e9n por la penitencia, sobre la cual tendremos ocasi\u00f3n de hablar. De esta manera, la persona conoce su propio interior. Pues el propio interior es, sobre todo, la verdad sobre uno mismo. Esta verdad que toca la misma ra\u00edz de nuestra existencia. El interior no es s\u00f3lo el esplendor de nuestras posibilidades, anhelos, sino que es el lugar donde la persona se encuentra con Dios verdaderamente, en verdad profundamente, completamente. Y por eso no se puede nunca cubrir ante uno mismo sus pecados, no se puede pretender que no est\u00e1n, pues entonces este lugar no se sanar\u00e1. Y entonces all\u00ed comienza a haber cierta gangrena, cierto c\u00e1ncer, que corta toda nuestra vida y puede reducirla absolutamente a muy malas consecuencias. Invito, por tanto, a que cada uno, por el examen de conciencia, forme el interior y que lo haga siempre ante nuestro Dios amoroso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pecado y penitencia La gente, a menudo, no mira al propio coraz\u00f3n, a la propia conciencia, al propio interior. No s\u00f3lo porque no tienen un director responsable, que en el cristianismo se llama director espiritual, acompa\u00f1ante espiritual, sino tambi\u00e9n porque tienen miedo de mirar, porque en el coraz\u00f3n se ve qui\u00e9n es la persona en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4483,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[],"class_list":["post-4493","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-abc-esp"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493"}],"collection":[{"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4493"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4494,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4493\/revisions\/4494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4483"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}