{"id":4397,"date":"2021-05-04T14:56:09","date_gmt":"2021-05-04T13:56:09","guid":{"rendered":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/?p=4397"},"modified":"2021-05-04T14:56:09","modified_gmt":"2021-05-04T13:56:09","slug":"el-interior-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/el-interior-espiritual\/","title":{"rendered":"El interior espiritual"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\">El interior espiritual<\/h3>\n<p>La gente a veces no sabe qui\u00e9n es. Ni siquiera saben si son hombres, si son mujeres, no saben si quieren ser sacerdotes, si quieren ser laicos; a veces un sacerdote se confunde y se hace laico, y el laico lleva su vida casi como un religioso. La mezcla de todas estas ideas y todos estos sentimientos se relaciona con que la persona no se posee a s\u00ed misma, es decir, no posee su propio interior. Y este interior ah\u00ed que formarlo. \u00bfC\u00f3mo se forma el interior?<\/p>\n<p>En el episodio de hoy hablaremos sobre c\u00f3mo cuidar nuestro interior espiritual, si es que lo hemos descubierto. La persona, en realidad, no se forma tanto desde el exterior, cuanto m\u00e1s desde el interior. Lo m\u00e1s importante es que, en el interior de la persona, est\u00e1 quien es. Hoy no estamos convencidos de esto. Si hoy queremos cambiarnos, decimos que cambiamos nuestro \u201clook\u201d, cambiamos nuestra ropa, cambiamos nuestro traje, peinado, o algo por el estilo, lo que se relaciona con nuestra apariencia exterior, por ejemplo, nuestra silueta, de ah\u00ed que todos vayan hoy al gimnasio, a la piscina, a entrenar\u2026 Lo que en s\u00ed no tiene nada de malo. Pero lo importante es no olvidarse de qu\u00e9 hay en el interior. Pues qui\u00e9n somos no depende del envoltorio en que lo presentemos al mundo. A veces este envoltorio es simplemente err\u00f3neo. Alguien es maravillosamente deportista, alguien es muy apuesto, alguien dispone de muchos talentos exteriores, puede organizarse la carrera, es capaz de v\u00e9rselas con el mundo\u2026 Pero en realidad puede que sea una persona muy peque\u00f1a, a menudo, como decimos, vac\u00eda por dentro. Y por eso la cuesti\u00f3n del interior es para la gente algo muy importante, sobre todo para los cristianos. As\u00ed lo fue ya desde la antig\u00fcedad, cuando los primeros monjes, en el siglo IV, optaron por irse al desierto, justo para encontrase con Dios y formar el propio interior. El interior decide qui\u00e9n es una persona en su esencia. Por eso tambi\u00e9n, en el transcurso de nuestra vida, que relativamente pasa r\u00e1pido, aunque en la juventud no lo sintamos as\u00ed, en realidad nuestro interior no transcurre. Por eso mismo hay que invertir no s\u00f3lo en lo exterior. Puede incluso que con el tiempo nos convenzamos de que el exterior no es tan esencial, sino que hay que invertir, es decir, cuidar, el interior. Se puede llamar a este interior la propia identidad, la cual falta a todos. La gente a veces no sabe qui\u00e9n es. Ni siquiera saben si son hombres, si son mujeres, no saben si quieren ser sacerdotes, si quieren ser laicos; a veces un sacerdote se confunde y se hace laico, y el laico lleva su vida casi como un religioso. La mezcla de todas estas ideas y todos estos sentimientos se relaciona con que la persona no se posee a s\u00ed misma, es decir, no posee su propio interior. Y este interior ah\u00ed que formarlo. \u00bfC\u00f3mo se forma el interior? Es importante no formarlo s\u00f3lo para uno mismo. Si la persona quiere formar el propio interior, debe hacerlo, sobre todo, en relaci\u00f3n con Dios. Descubrir a Dios. Dios, como hemos ido diciendo repetidamente, es nuestro Padre amoroso, \u00c9l nos cre\u00f3 para s\u00ed. Y hasta que la persona no encuentre un verdadero v\u00ednculo con \u00c9l, no entender\u00e1 qui\u00e9n es, para qu\u00e9 existe, hacia qu\u00e9 se dirige la vida, la cual, en la Tierra, de modo exterior, va hacia la muerte\u2026 Digamos lo que digamos al respecto, \u00e9sta es la realidad de nuestra vida. Y todo para que invirtamos no s\u00f3lo en lo exterior, sino en aquello que llamamos interior. La formaci\u00f3n de la esfera espiritual es para los cristianos una prioridad. Sobre todo porque con Dios nos encontramos en el interior de la persona, no en el exterior. Por supuesto, puede que alguien, movido por uno u otro acontecimiento de su vida, comience a buscar a Dios, movido en el exterior, pero, en realidad, es esta situaci\u00f3n que golpe\u00f3 el exterior de esta persona, la que le movi\u00f3 interiormente. Y comenz\u00f3 a sentir algo que antes no sent\u00eda. Y precisamente comenz\u00f3 a descubrir que hay interioridad. Y no se trata aqu\u00ed solo de un interior est\u00e9tico, de un interior en sentido psicol\u00f3gico\u2026 Por supuesto, es dif\u00edcil apartarlo o separarlo de una manera muy radical. Pero, en realidad, se trata de un nivel de nuestra vida que nosotros llamamos nivel espiritual. No es un nivel meramente psicol\u00f3gico, aunque tiene mucho que ver con la psicolog\u00eda. La persona adem\u00e1s es unitaria y todas estas dimensiones convergen en la propia humanidad del hombre, en nuestra personalidad. Sin embargo, es muy importante que podamos separar y saber que la esfera espiritual es algo m\u00e1s que s\u00f3lo est\u00e9tica, que psicolog\u00eda, incluso que la propia moral. La esfera espiritual es precisamente lo que los monjes de la antig\u00fcedad, y anteriormente la Biblia, lo que los cristianos llamamos coraz\u00f3n. No se trata aqu\u00ed de emociones, a pesar de que ellas, cuando la persona vive algo, sobre todo cuando conoce a otra persona o conoce a Dios, estas emociones en nosotros por supuesto comienzan a actuar y ellas nos acompa\u00f1an. Somos, como dec\u00edamos, unitarios. Pero la esfera espiritual es, digamos, un espacio, a pesar de que no es ning\u00fan espacio, no ocupa lugar en nosotros, en nuestro coraz\u00f3n, que distribuye la sangre por el organismo. No se trata de ese coraz\u00f3n, \u00e9ste es la propiedad, dir\u00edamos, intelectual.\u00a0 \u00c9sta es la esfera del intelecto, que se conecta con la voluntad, con el conocer, con nuestros anhelos, como dec\u00edamos en el \u00faltimo episodio, donde la persona decide sobre s\u00ed y donde m\u00e1s est\u00e1 ella misma. Esto es el coraz\u00f3n y lo que realmente constituye su identidad. Y como mejor se descubre esta identidad es en Dios. Y por eso, cuando la persona comienza a conocer a Dios, comienza tambi\u00e9n a conocerse a s\u00ed misma. S\u00f3lo en el v\u00ednculo con Dios, en la relaci\u00f3n hacia Dios, la persona puede conocerse, puede formar el propio interior, puede entender qui\u00e9n es verdaderamente y descubrir su camino en la vida. As\u00ed sucede que mucha gente hoy no puede encontrar su camino. Sucede a pesar de que sucumben a sus propias debilidades, emociones, deseos, los cuales, desenfrenados, al no ser conducidos por la mente, por el entendimiento, provocan que la persona est\u00e9 atormentada tras esta vida, cometa gran cantidad de errores. Al final de la vida, cuando se envejece, uno mira a su vida y dice: \u201cesta vida no me ha ido bien, no ha sido una buena vida\u201d. Y por eso s\u00f3lo en relaci\u00f3n con Dios puede descubrirse uno a s\u00ed mismo. Tampoco es cosa f\u00e1cil, pero cuando la persona conoce a Dios, mejor se conoce a s\u00ed misma, y cuando mejor se conoce a s\u00ed misma, comienza a entender m\u00e1s profundamente su v\u00ednculo con Dios. La persona se encuentra con Dios en su alma, en su coraz\u00f3n, en su conciencia, en su interior. Hay que descubrir el propio coraz\u00f3n, sobre el cual tambi\u00e9n hablaba el mismo Jes\u00fas. Hay un fragmento maravilloso que leemos sobre todo en Cuaresma, cuando Jes\u00fas habla sobre la oraci\u00f3n. Est\u00e1 en el Evangelio seg\u00fan san Mateo. Jes\u00fas dice as\u00ed: \u201cCuando rec\u00e9is (y por ello, cuando os encontr\u00e9is con Dios, dice Mateo), no se\u00e1is como los hip\u00f3critas. A ellos les gusta levantarse y rezar por las esquinas de las calles y en las sinagogas, para que la gente los vea. T\u00fa, en cambio, si quieres rezar, entra en tu habitaci\u00f3n, cierra la puerta y reza a Tu Padre, que est\u00e1 en lo oculto. Y tu padre que ve en lo oculto, te recompensar\u00e1\u201d. As\u00ed cita las palabras de Jes\u00fas el evangelista Mateo. Y cuando Jes\u00fas habla de esa habitaci\u00f3n, no tiene en la mente solamente aquello de que, cuando queramos hablar con Dios, cuando queramos establecer contacto con \u00c9l, cuando queremos estar con \u00c9l a solas, entremos en la habitaci\u00f3n personal, y cerremos tras de s\u00ed las puertas para que nadie nos moleste (si bien todas estas indicaciones son correctas y necesarias), pero en realidad Jes\u00fas est\u00e1 hablando sobre esa habitaci\u00f3n interior: nuestro interior, esta dimensi\u00f3n de nuestra vida personal, donde nos encontramos con nosotros mismos y con Dios. Y por eso precisamente hay que buscar este interior. Hay que intentar alcanzarlo. Por supuesto, no podemos hacerlo finalmente solos. Sin duda, nos ayuda en esto la reflexi\u00f3n sobre nosotros mismo. Y esta reflexi\u00f3n (es muy importante recordarlo) s\u00f3lo se da cuando tenemos un poco de tiempo libre para nosotros mismos, cuando estamos a solas con uno mismo. Entonces invitamos tambi\u00e9n a Dios. Hoy mucha gente tiene miedo de estar a solas consigo misma. No sabe muy bien qu\u00e9 ha de hacer. \u00bfQu\u00e9 significa buscarse interiormente? En realidad es un don de Dios cuando la persona comienza a ir por su interior, comienza a descubrirlo, como dec\u00edamos anteriormente. El interior lo descubrimos cuando la persona piensa sobre s\u00ed misma y cuando est\u00e1 a solas consigo misma en silencio. Pero, desgraciadamente, hoy tenemos con esto un problema serio. La persona actual est\u00e1 tan acelerada en este mundo que no soporta el silencio. Todo el tiempo estamos fuera de nosotros mismos, tenemos algo que hacer, tenemos algo de lo que ocuparnos. Ya no hablo de adictos al trabajo, es decir, esa obligaci\u00f3n por estar ocupado, trabajar, hacer, que hoy se puede ver, se exterioriza, y que a menudo es signo de que simplemente no conseguimos estar dentro de uno mismo, no sabemos estar consigo mismo. Y por eso tambi\u00e9n hay que aprender lentamente a vivir en silencio. Para que no sea como suele ocurrir hoy en d\u00eda: entramos a casa, conectamos inmediatamente la televisi\u00f3n, encendemos la radio, ponemos el altavoz y, cuando estamos fuera, tenemos que tener necesariamente los cascos en las orejas. En s\u00ed esto no tiene nada malo, por una parte, pero, sin embargo, hay que preguntarse: \u00bfCu\u00e1ndo llego a estar s\u00f3lo conmigo mismo? Entramos al coche e, inmediatamente, encendemos la radio\u2026 Es como si todo el tiempo quisi\u00e9ramos permanecer en la superficie de la vida, como si temi\u00e9ramos subir al nivel del coraz\u00f3n, a este nivel en el que estamos solos consigo mismos, en el que nos poseemos. Y esto hay que aprenderlo, precisamente en silencio, precisamente en la concentraci\u00f3n, aunque trabajemos en silencio. Mucha gente no puede, no consigue trabajar en silencio. Tiene que tener alguna m\u00fasica exterior. Esto en s\u00ed tampoco es necesariamente malo. Pero cuando una persona existe sin poder salir a dar un paseo solo o estar consigo mismo, sin poder sentarse solo en el sof\u00e1, o cuando la gente no es capaz de tan siquiera leer libros, aunque esto sea ya una ocupaci\u00f3n, no es estar a solas. Un libro nos ayuda a leer nuestro interior, escuchar ciertos pensamientos. Viendo alguna imagen, mirando, escuchando alg\u00fan pensamiento o leyendo las reflexiones de otra gente, comenzamos a entendernos mejor a nosotros mismos. Por eso los libros hoy son tan importantes, sobre todo si no se trata de un libro com\u00fan, banal, de acci\u00f3n, donde hay pocas de esas reflexiones sobre la persona, sobre observaciones o experiencias de la gente, y cuando son, digamos, novelas, parece haber un poco de estas reflexiones. De modo similar ocurre con este silencio. En este silencio la persona tiene que estar a solas consigo misma, y entonces comienza a poseerse, entonces comienza a vivir las dificultades de estar a solas consigo mismo. Hay gente que se han comprometido tanto en este mundo, que han quedado atrapados en este torbellino que nos atrapa a todos sin excepci\u00f3n, religiosos incluidos, que no consiguen ya pasar ni tan siquiera 5 minutos a solas consigo mismos en silencio sin pensar en nada. No hablo ya solo de relaci\u00f3n con Dios, ni siquiera de oraci\u00f3n. Simplemente de estar a solas consigo mismo. Hoy, para la persona contempor\u00e1nea, esto es un enorme problema. Y por eso a menudo no se descubre a s\u00ed mismo, no descubre su propia identidad. A menudo tiene miedo de s\u00ed. Ocurre que el \u00fanico tab\u00fa que hoy vemos no es ni siquiera este mundo, pues conocemos cada vez mejor este mundo, cada vez m\u00e1s podemos sentarnos frente al televisor y ver pa\u00edses, lugares, experiencias de gente, vivir en estas u otras esferas de la vida de la gente, pero a menudo no nos conocemos ni a nosotros. El mayor tab\u00fa, la mayor inc\u00f3gnita, que rodeamos para no tocarla, es que estamos hoy solos para nosotros mismos. Este tab\u00fa es la persona de hoy sola para s\u00ed. De ah\u00ed tambi\u00e9n que este enorme problema exista en la gente de hoy que muy r\u00e1pidamente se aburren de este mundo. \u00a0Si la persona no vive su propio interior, entonces este mundo parece ser, bueno, de hecho es as\u00ed, sin admiraci\u00f3n por el mundo. No tiene admiraci\u00f3n por la realidad que podemos descubrir. Contrariamente a todas las apariencias, el mundo puede aburrirse muy r\u00e1pidamente. No porque ya no sea interesante, sino porque no miramos al mundo, a los acontecimientos, a la gente, a los problemas, a los asuntos, a las experiencias de la gente\u2026 no lo miramos desde la perspectiva interior, sino que lo miramos con ojos externos. De ah\u00ed tambi\u00e9n que nos aburramos tambi\u00e9n r\u00e1pidamente del mundo. Nos aburre muy r\u00e1pido incluso la vida sexual. Tambi\u00e9n muy r\u00e1pido nos aburrimos de la amistad con otra persona\u2026 Cuando una persona no mira a la vida desde la perspectiva del propio interior, desde el interior de s\u00ed mismo no mira al mundo. El mundo se vuelve un lugar com\u00fan, nos aburre. Los grandes escritores, de principio del siglo XX y primera mitad del siglo XX, hablaban sobre este llamado \u201caburrimiento\u201d o incluso \u201cnauseas\u201d, cuando una persona se aburre simplemente de la vida, no porque no sea en s\u00ed ya interesante, sino porque nos parece que la vida simplemente es como es, no tiene nada en especial, seg\u00fan este dicho: \u201cEl caballo es lo que todo el mundo ve\u201d. Pero no, de verdad que no. Todo adquiere otra dimensi\u00f3n cuando miramos al mundo desde la perspectiva interior. Y descubrimos mejor este interior descubriendo a Dios. Y para ello, el silencio nos es tan necesario. Nos es necesario estar a solas con uno mismo. Hay que entrar en la habitaci\u00f3n. Hay que descubrir este coraz\u00f3n espiritual, nuestro coraz\u00f3n espiritual, del cual la persona hoy huye. Huye tambi\u00e9n porque teme no poder lidiar con lo que encuentre. Teme el silencio interior. A menudo no hay precisamente un gu\u00eda para que alguien le permita entrar en el propio interior. \u00bfQu\u00e9 hacer ah\u00ed? \u00bfQu\u00e9 significa simplemente estar? \u00bfMiro al techo, al espacio? \u00bfPor qu\u00e9 tengo que estar a solas conmigo? Y hay que vencer esta primera resistencia, esta primera incomprensi\u00f3n. Recuerdo cuando cierto artista contempor\u00e1neo, polaco, present\u00f3 su trabajo en un museo en Londres, de arte moderno. Su exposici\u00f3n, su trabajo, parec\u00eda de tal manera que fuera un tipo de cofre, al que s\u00f3lo pod\u00edan entrar algunas personas. Este cofre estaba en total oscuridad. Estaba tambi\u00e9n cubierto por una cortina y cuando un grupito de 4-5 personas entraba en el interior, se encontraba en completa oscuridad. Cosa curiosa que al principio no se ve\u00eda nada, no sab\u00edan para qu\u00e9 estaban all\u00ed, qu\u00e9 significar\u00eda esa oscuridad, s\u00f3lo para sentarse en la oscuridad\u2026 Tras diez minutos, lo conocido como acomodaci\u00f3n, es decir, cuando el ojo humano se ha acostumbrado a la oscuridad, esta gente comenzaba a reconocer lentamente que, en medio, no hay s\u00f3lo oscuridad, que hay all\u00ed formas, que hay algunas esculturas, algunos cuadros, que se pod\u00edan ver; que precisamente despu\u00e9s de 10-15 minutos, en los cuales se encontraban, comenzaron a mirar por todas partes y esta oscuridad se convirti\u00f3 para ellos en claridad. Comenzaron a fijarse los unos en los otros. Result\u00f3 que ah\u00ed hab\u00eda alguna luz, aunque primero ten\u00edan que pasar por esta barrera de la oscuridad, de esta, dir\u00edamos, incomprensi\u00f3n, de esta falta de sentido. Esta es una simple experiencia que mucha gente mayor asocia con lo que ocurre simplemente en la sombra, que ocurre cuando se est\u00e1 en la sombra, ilustra muy bien qu\u00e9 dificultades hay que pasar y vencer para poder estar a solas con uno mismo, para descubrir el propio interior, para descubrir el propio coraz\u00f3n. Merece la pena hacerlo en relaci\u00f3n con nuestro Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El interior espiritual La gente a veces no sabe qui\u00e9n es. Ni siquiera saben si son hombres, si son mujeres, no saben si quieren ser sacerdotes, si quieren ser laicos; a veces un sacerdote se confunde y se hace laico, y el laico lleva su vida casi como un religioso. 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