{"id":3397,"date":"2020-11-03T00:00:19","date_gmt":"2020-11-02T23:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/?p=3397"},"modified":"2020-11-02T18:39:02","modified_gmt":"2020-11-02T17:39:02","slug":"el-voto-de-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/el-voto-de-obediencia\/","title":{"rendered":"El Voto de obediencia"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>ESP\u00cdRITU: El Voto de obediencia<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1Saludos a todos! Soy Carlos, y soy misionero redentorista. Esto quiere decir que soy una persona consagrada a Dios para vivir el carisma iniciado por san Alfonso y, por tanto, he profesado mis votos de castidad, pobreza y obediencia. Tres consejos evang\u00e9licos que son instrumentos que nos ayudan a vivir del modo en que Jes\u00fas vivi\u00f3, es decir: amando sin medida, dando sin medida y confiando sin medida; en primer lugar a Dios y, en segundo, a los dem\u00e1s, al mundo.<\/p>\n<p>El voto de obediencia trata precisamente de esto: amar sin medida, dar sin medida, pero, sobre todo, confiar sin l\u00edmites. Sin embargo, cuando se piensa en el voto de obediencia, lo primero que se suele venir a la cabeza son ideas como: jerarqu\u00eda, poder, \u00f3rdenes, sumisi\u00f3n, falta de libertad, y un largo etc\u00e9tera. Desde luego, no se trata de eso\u2026 \u00bfqui\u00e9n querr\u00eda vivir una vida as\u00ed? El voto de obediencia va m\u00e1s all\u00e1 de todo eso y tiene una dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda que permite que lo vivamos con libertad, humildad y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>En nuestras constituciones, donde se recoge c\u00f3mo debemos de vivir los redentoristas, en los n\u00fameros 71-75 se nos habla del voto de obediencia. Una mirada r\u00e1pida por ellos nos permite ver que la expresi\u00f3n que m\u00e1s se repite es \u201cla voluntad de Dios\u201d, y, por tanto, este es el punto clave y central.<\/p>\n<p>El voto de obediencia, en primer lugar, se trata de obedecer a Dios, es decir, de escuchar cu\u00e1l es su voluntad para con nosotros y de seguir esa voluntad. Se trata, entonces, de poner toda nuestra confianza en Dios, que sabe, mucho mejor que nosotros, qu\u00e9 es aquello que m\u00e1s nos conviene. Si confiamos en Dios y seguimos su voluntad, sabemos que vamos sobre seguro por el camino de la felicidad que \u00c9l nos muestra, aunque no sepamos muy bien los porqu\u00e9s, el c\u00f3mo, el cu\u00e1ndo\u2026 pero nos fiamos. El voto de obediencia tambi\u00e9n nos ayuda a ver que no todo depende de nosotros, que no lo controlamos todo, ni tenemos el futuro en nuestras manos: sino que todo est\u00e1 en manos de Dios que lo dirige todo hacia lo mejor. Y por eso el voto de obediencia nos ayuda a vivir confiando humildemente en Dios. Confiar ciegamente, sin l\u00edmites, en la voluntad de Dios nos da una libertad interior que procede de la conciencia de sabernos bajo la gu\u00eda amorosa de sus mandatos. Siguiendo el ejemplo de Cristo que, a veces sin entender, fi\u00e1ndose de Dios, cumpli\u00f3 la voluntad del Padre hasta el final (o Mar\u00eda, que tambi\u00e9n se fio de Dios sin entender).<\/p>\n<p>Ahora bien, la voluntad de Dios a menudo es dif\u00edcil de descubrir: requiere oraci\u00f3n personal con Dios, discernimiento profundo, direcci\u00f3n espiritual\u2026 y, ni aun as\u00ed, podemos estar seguros al ciento por ciento. Por ese motivo, en segundo lugar, nuestras constituciones recogen que, con el voto de obediencia, los redentoristas debemos obedecer a nuestros superiores cuando nos mandan hacer algo que est\u00e9 recogido en nuestras Constituciones. Todas las comunidades redentoristas, todas las provincias, toda la Congregaci\u00f3n, tienen un superior: es decir, aquel que ha sido elegido para cuidar de la comunidad local, de la provincia, o de la Congregaci\u00f3n, y al que se le ha confiado su administraci\u00f3n. Con el voto de obediencia confiamos en que el Esp\u00edritu Santo anda detr\u00e1s de esa elecci\u00f3n o ese nombramiento y que por alg\u00fan motivo \u00e9l est\u00e1 al cargo; por tanto, nuestros superiores se convierten en instrumentos de Dios para que se haga su voluntad. Cuando nuestros superiores nos piden algo, la mayor\u00eda de las veces lo hacen en di\u00e1logo con nosotros; sin embargo, otras muy pocas veces no entendemos el por qu\u00e9 nos piden algo, pero confiamos en ellos con la convicci\u00f3n de que Dios anda detr\u00e1s y que nosotros no sabemos (y a lo mejor no podemos saber) muchos de los factores que le llevan a pedirle algo que no entendemos. Esto nos ense\u00f1a, de nuevo, a confiar sin medida y con la humildad de que no lo sabemos todo y, por tanto, nos da la libertad de decir: conf\u00edo en ti, no tengo de qu\u00e9 preocuparme. Como dice la Constituci\u00f3n 71: Hacemos las cosas con esp\u00edritu de fe y por amor a la voluntad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Ahora bien, nuestras Constituciones tambi\u00e9n recogen que los superiores deben moverse desde la preocupaci\u00f3n por sus hermanos, pues ellos son los responsables de todos ellos. Deben ejercer su cargo con esp\u00edritu de servicio y, al igual que Dios nos ama, ellos deben ser reflejo del amor de Dios, trat\u00e1ndonos como a hijos de Dios, escuchando nuestras necesidades, nuestras preocupaciones, nuestras motivaciones\u2026; sobre todo, deben ser los primeros que escuchen la voluntad de Dios y la obedezcan, con humildad, para poder ser cauce de ella. Cuando un superior act\u00faa as\u00ed, esto nos da la libertad de saber que nuestra vida est\u00e1 en buenas manos: en las de Dios por medio del superior, de tal modo que podamos decir: conf\u00edo en ti, porque, al igual que Dios quiere lo mejor para m\u00ed, t\u00fa, que hablas por Dios, tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, nuestras Constituciones, en el n\u00famero 73, nos ofrecen un tercer medio para descubrir la voluntad de Dios: la comunidad. La convivencia entre los hermanos, unidos por el Esp\u00edritu, nos ayuda a ver que Cristo est\u00e1 all\u00ed donde dos o m\u00e1s se re\u00fanen en su nombre. Es decir, mi cohermano puede ayudarme a ver la voluntad de Dios, y yo puedo ayudarle a \u00e9l, \u201cmediante el di\u00e1logo y el trato fraterno\u201d. Y as\u00ed somos capaces de ver que, aunque dependemos de un superior, todos somos responsables de cuidar los unos de los otros. Por el voto de obediencia, soy capaz de responder a una petici\u00f3n de un cohermano (sea el superior o no) con amor, libertad y confianza, con la fe de que es el mismo Jes\u00fas el que me est\u00e1 hablando.<\/p>\n<p>Y es as\u00ed como todos los redentoristas, buscando la voluntad de Dios, con ayuda de la oraci\u00f3n, los superiores y los cohermanos, vivimos un esp\u00edritu de fraternidad que nos impulsa alegremente a cumplir la voluntad de Dios que todos los redentoristas compartimos: la misi\u00f3n hacia los m\u00e1s abandonados, especialmente los pobres. La obediencia a la voluntad de Dios nos ayuda a ir al mundo amando sin medida, dando sin medida, pero, sobre todo, confiando sin l\u00edmites.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Autor:<\/strong> Carlos A. Diego Guti\u00e9rrez, CSsR<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESP\u00cdRITU: El Voto de obediencia \u00a1Saludos a todos! Soy Carlos, y soy misionero redentorista. 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