{"id":2537,"date":"2020-07-17T15:00:13","date_gmt":"2020-07-17T14:00:13","guid":{"rendered":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/?p=2537"},"modified":"2020-07-13T17:37:11","modified_gmt":"2020-07-13T16:37:11","slug":"fuente-y-culmen-7-la-liturgia-eucaristica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/fuente-y-culmen-7-la-liturgia-eucaristica\/","title":{"rendered":"Fuente y Culmen #7 &#8211; La Liturgia Eucar\u00edstica"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Fuente y Culmen #7 &#8211; La Liturgia Eucar\u00edstica<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1Saludos, amigos!<\/p>\n<p>La siguiente parte de la Eucarist\u00eda es el momento de acercarse al gran misterio de nuestra fe. Tras acabar la Liturgia de la Palabra, despu\u00e9s de presentar a Dios nuestra oraci\u00f3n, llegamos a una parte importante (puede decirse la m\u00e1s importante) de la Eucarist\u00eda, a la Liturgia Eucar\u00edstica. Aqu\u00ed quiero al principio se\u00f1alar que, para nosotros los creyentes en Jesucristo, toda la Eucarist\u00eda es importante. Desde el mismo comienzo, hasta el canto de salida, durante los momentos particulares de la misa. No s\u00f3lo es importante alg\u00fan fragmento, sino toda la Eucarist\u00eda. En toda la Eucarist\u00eda debemos darnos, dar nuestros deseos, pensamientos, al buen Dios. Bueno es si entendemos esto y nos acercamos a la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora, el siguiente momento es la presentaci\u00f3n de los dones. No es el ofertorio. Como record\u00e1is, hace a\u00f1os ten\u00edamos ese convencimiento, llev\u00e1bamos a cabo un canto que se llamaba canto de las ofrendas. Hoy decimos que \u00e9ste es el momento de la preparaci\u00f3n de los dones. Acercamos al altar, a este lugar santo, los dones. Atenci\u00f3n: es bueno si durante las misas solemnes dominicales, al menos en una misa, los fieles acercan los dones al altar. No s\u00f3lo los ac\u00f3litos que est\u00e1n en el presbiterio, sino los fieles de la iglesia. En las orientaciones del Episcopado Polaco se dice sobre esto que el pueblo creyente, durante la ofrenda de los dones, permanezca sentado. No de pie, sentado. \u00bfPara qu\u00e9? Para que se pueda ver mejor a los que acercan los dones. El sacerdote, junto con el asistente, se acerca a los que llevan los dones para aceptarlos de sus manos. Acercamos nuestras dificultades, nuestro trabajo, nuestra vida\u2026 y es bueno tambi\u00e9n aqu\u00ed preguntarse: Bueno, \u00bfqu\u00e9 acerco yo hoy a Jes\u00fas a este altar? Podr\u00edamos decir: me acerco yo mismo, acerco mi vida. Pero tambi\u00e9n se puede acercar alguna intenci\u00f3n, petici\u00f3n, mi dificultad, mis problemas, cruces, complicaciones. Es bueno si lo hacemos conscientemente en nuestros corazones: Jes\u00fas, hoy te ofrezco mi cruz, la cual descansa en mis brazos. No quiero desprenderme de ella, quiero aceptarla. Ved que aqu\u00ed, en el altar, los ac\u00f3litos, o el asistente, ofrecen el pan y el vino. Los mostramos para que llamen vuestra atenci\u00f3n: el pan, es decir, el fruto del trabajo de los hombres. Ofrecemos en el c\u00e1liz agua y vino, que el sacerdote que preside vierte en el c\u00e1liz, para que luego se conviertan en la sangre de Cristo. Estos dones de pan y vino, que significan nuestras dificultades, nuestro esfuerzo, los ofrece el sacerdote en nuestro nombre, levantando los dones del pan y el vino. De manera solemne presenta a Dios la oraci\u00f3n sobre estos dones que hemos presentado hoy en el altar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber presentado en el altar los dones, sigue la solemne Oraci\u00f3n Eucar\u00edstica. \u00c9ste es el coraz\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Hoy, en el misal polaco, tenemos para elegir decenas de oraciones eucar\u00edsticas. Hubo un tiempo en que s\u00f3lo hab\u00eda una, la actual primera oraci\u00f3n eucar\u00edstica, llamada canon romano. Tras el concilio, surgieron otras oraciones: la segunda, tercera, cuarta, quinta, etc. Surgieron la primera y segunda sobre la reconciliaci\u00f3n. Surgieron al menos tres versiones de la oraci\u00f3n eucar\u00edstica para ni\u00f1os. Se ve c\u00f3mo la Iglesia romana abunda en diferentes oraciones dirigidas a Dios. Nosotros sacerdotes, por su puesto, utilizamos m\u00e1s a menudo la segunda, que est\u00e1 verdaderamente ligada a la historia, a la tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito de Roma. Ella se asemeja precisamente a esa oraci\u00f3n escrita en los primeros siglos. La oraci\u00f3n eucar\u00edstica comienza con el prefacio, que el sacerdote dirige a Dios.<\/p>\n<p>Comienza un di\u00e1logo guiado. Cuando escuchamos: <em>El Se\u00f1or est\u00e9 con vosotros<\/em>, contestamos: <em>y con tu esp\u00edritu<\/em>; el sacerdote invita: <em>Levantemos el coraz\u00f3n<\/em>, y levantamos nuestros corazones. <em>Demos gracias al Se\u00f1or nuestro Dios<\/em>, y respondemos: <em>Es justo y necesario<\/em>. El prefacio se vincula al ciclo lit\u00fargico, a las memorias lit\u00fargicas, a los santos, que adoramos. Nos describe la historia de la salvaci\u00f3n, lo que aconteci\u00f3, lo que Dios hizo en la historia de la salvaci\u00f3n, en la historia de los santos, m\u00e1rtires, pastores. Recordamos a aquellos que para nosotros se han convertido en modelo y ejemplo de ir con Jesucristo y seguirle. Tras el prefacio solemne, que fundamentalmente el sacerdote debe cantar, sigue un canto solemne: <em>Santo, Santo, Santo es el Se\u00f1or Dios del Universo<\/em>. Dios es santo, tres veces santo, y nosotros de nuevo nos hacemos conscientes de que ante la santidad de Dios somos peque\u00f1os, d\u00e9biles. Nosotros tambi\u00e9n cantamos, aunque seamos d\u00e9biles. Aunque somos pecadores, nosotros adoramos. Te adoramos, Dios, alabamos Tu santidad, Tu bondad. Despu\u00e9s de este canto, continua la oraci\u00f3n eucar\u00edstica. Aqu\u00ed me gustar\u00eda llamar la atenci\u00f3n en lo que es la ep\u00edclesis. \u00c9sta es una oraci\u00f3n, que nosotros, los sacerdotes, dirigimos a Dios Padre para que env\u00ede el Esp\u00edritu Santo para que transforme el pan y vino en el cuerpo y sangre de Cristo. Mirad, la transformaci\u00f3n del pan y el vino no se lleva a cabo por la fuerza del sacerdote. Se lleva a cabo por la fuerza del Esp\u00edritu Santo, al que solemnemente invocamos. En la oraci\u00f3n eucar\u00edstica tenemos en realidad dos ep\u00edclesis, es decir, dos oraciones al Esp\u00edritu Santo. La primera ep\u00edclesis se llama consecratoria. Es una oraci\u00f3n para que los dones que hemos acercado al altar, o sea, el pan y el vino, se conviertan en Cuerpo y Sangre de Cristo. Tras la oraci\u00f3n eucar\u00edstica sigue la llamada ep\u00edclesis de la comuni\u00f3n, que ha de unirnos a nosotros, los participantes de la liturgia, en uno solo. El Esp\u00edritu Santo tiene ese poder. Ha transformado el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Jes\u00fas. El Esp\u00edritu Santo tiene tal poder que puede hacer de nosotros, los participantes en la liturgia, una unidad. \u00bfCreemos en esto? \u00bfQueremos ceder ante tal acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo? Esta es una pregunta importante: Yo, que estoy aqu\u00ed, en esta liturgia de la Eucarist\u00eda, \u00bfquiero ser uno? \u00bfUno con mi mujer, con mi marido, con mis hijos, mis vecinos? \u00bfQuiero vivir en armon\u00eda? \u00bfExiste en m\u00ed ese deseo? Si es as\u00ed, ya es mucho, pero hay que pedir al Esp\u00edritu Santo: Esp\u00edritu Santo, perm\u00edtenos ser uno. Mirad: en la oraci\u00f3n eucar\u00edstica sigue un momento de ofrenda, cuando la Iglesia le ofrece a Dios Padre: \u00bfQu\u00e9? \u00bfA qui\u00e9n? A Jesucristo, el Salvador del mundo. Por eso la mayor\u00eda de las oraciones eucar\u00edsticas comienza: <em>recordando la muerte y resurrecci\u00f3n de Tu Hijo, te ofrecemos Se\u00f1or<\/em>. Recordando, te ofrecemos Se\u00f1or el Pan de Vida y el C\u00e1liz de Salvaci\u00f3n. Nosotros a Ti, Se\u00f1or, te ofrecemos el tesoro m\u00e1s grande que nos das: a Jesucristo y su misterio Pascual. Su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n. Nosotros creemos que este recuerdo es salvaci\u00f3n para nosotros, que salimos de esta iglesia como personas nuevas. En la oraci\u00f3n eucar\u00edstica pedimos por el papa, que est\u00e1 a la cabeza de la Iglesia peregrina. Pedimos por los obispos. Cada di\u00f3cesis particular pide por su obispo, que es el ordinario de esa di\u00f3cesis. Por los hermanos y hermanas difuntos. Pedimos por los santos y m\u00e1rtires. Me gusta mucho el fragmento de la biograf\u00eda de santa M\u00f3nica, la madre de San Agust\u00edn. Le\u00ed sus palabras, las cuales dirigi\u00f3 a Agust\u00edn, su hijo, de esta manera: <em>No importa d\u00f3nde me enterr\u00e9is, pero quiero que me recuerden en los altares del Se\u00f1or; no importa en qu\u00e9 cementerio, pero que me recuerden en los altares del Se\u00f1or.<\/em> Mirad, amigos, qu\u00e9 importante y qu\u00e9 hermoso. Ofrecemos en nuestras intenciones precisamente esta oraci\u00f3n por los difuntos.<\/p>\n<p>Muy a menudo las intenciones de misa pronunciadas por vosotros se refieren a nuestros muertos; aquellos que vivieron antes que nosotros, a los que amamos, que fueron importantes para nosotros\u2026 a ellos los invocamos aqu\u00ed, ante el altar, ante este lugar santo, para que alg\u00fan d\u00eda puedan encontrarse con el Dios vivo y vivificador. Una cosa m\u00e1s que es importante en la oraci\u00f3n eucar\u00edstica: tras la transubstanciaci\u00f3n, tras la consagraci\u00f3n, el sacerdote pronuncia unas palabras, para las cuales <em>de facto<\/em> tenemos cuatro f\u00f3rmulas, que el sacerdote puede pronunciar, es decir:<em> Este es el misterio de nuestra fe<\/em>; <em>grande es el misterio de nuestra fe<\/em>; <em>misterio de la fe<\/em>. Esta invocaci\u00f3n del sacerdote nos hace despertar a los participantes en la liturgia. Es una invocaci\u00f3n a que nos unamos, de manera solemne, a la oraci\u00f3n del sacerdote, para que no pronuncie esta oraci\u00f3n solo. Todos nosotros queremos recordar que estamos tambi\u00e9n aqu\u00ed reunidos y queremos realmente unirnos a esta oraci\u00f3n, que pronuncia el sacerdote en nuestro nombre. Finalmente, la oraci\u00f3n eucar\u00edstica termina con la llamada <em>Gran Doxolog\u00eda<\/em>. Este es el momento en el que el sacerdote alza las santas especies: el Cuerpo y la Sangre de Jes\u00fas, aclamando: <em>Por Cristo, con \u00c9l y en \u00c9l, a Ti Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Esp\u00edritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos<\/em>, y nosotros solemnemente respondemos: <em>Amen<\/em>. Precisamente aqu\u00ed alabamos al Se\u00f1or, por Cristo, con Cristo y en Cristo. Nosotros cristianos, cada oraci\u00f3n a Dios Padre la dirigimos por Cristo, pues sabemos que \u00c9l es el \u00fanico intercesor entre Dios y nosotros: Jesucristo, el Salvador del mundo. Por eso cantamos esta doxolog\u00eda de modo tan solemne. A veces se llama a este momento de la misa \u201cpeque\u00f1a elevaci\u00f3n\u201d, porque el sacerdote eleva las santas especies y todos nosotros, ya de pie, adoramos a Dios y decimos que \u00c9l es grande, que \u00c9l es santo, que en \u00c9l est\u00e1 nuestra vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente y Culmen #7 &#8211; La Liturgia Eucar\u00edstica \u00a1Saludos, amigos! La siguiente parte de la Eucarist\u00eda es el momento de acercarse al gran misterio de nuestra fe. 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