{"id":2413,"date":"2020-06-23T00:00:47","date_gmt":"2020-06-22T23:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/?p=2413"},"modified":"2020-06-22T18:46:40","modified_gmt":"2020-06-22T17:46:40","slug":"el-exterminio-de-los-redentoristas-en-varsovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/forworld.redemptor.pl\/es\/el-exterminio-de-los-redentoristas-en-varsovia\/","title":{"rendered":"El exterminio de los redentoristas en Varsovia"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Comunidad abierta.<br \/>\n<\/strong><strong>Ra\u00edces \u2013 El exterminio de los redentoristas en Varsovia \u2013 6 de agosto de 1944<\/strong><\/h3>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Ich werde euch wie Hunde erschie\u00dfen! \u00a1Os voy a disparar como a perros!<\/p>\n<p>El 1 de agosto de 1944 fue el primer d\u00eda del levantamiento, en torno a las horas del mediod\u00eda, hacia este monasterio redentorista en Karolkowa lleg\u00f3 un grupo de insurgentes. Pidieron al padre superior hablar con \u00e9l. Sali\u00f3 el padre Kania, y ellos en seguida anunciaron que ten\u00edan la orden del mando para ocupar este monasterio, que, por aquel entonces, era uno de los edificios m\u00e1s grandes en este barrio, como punto de resistencia. El padre rector se opuso, les pidi\u00f3 que no lo hicieran. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en los s\u00f3tanos del convento, bajo la iglesia, comenz\u00f3 a reunirse gente, nuestros feligreses en busca de protecci\u00f3n. Por tanto, hab\u00eda mujeres, ni\u00f1os, personas mayores, y el padre pidi\u00f3 con l\u00e1grimas en los ojos: <em>Se\u00f1ores, no lo hagan. Se lo pido, no pongan en riesgo a estas personas. Pues pueden dispararnos a todos. \u00bfQui\u00e9n nos defender\u00e1?<\/em> Pero los los insurgentes no se rindieron, antes de entrar colgaron la bandera blanquirroja, que onde\u00f3 hasta la llegada de los alemanes.<\/p>\n<p>Parte de nuestros cohermanos lo asumieron positivamente, pero hab\u00eda tambi\u00e9n algunos padres, que ten\u00edan otra opini\u00f3n. Dec\u00edan: <em>Liberad, dejad ir sobre todo a nuestros cl\u00e9rigos, que huyan a alg\u00fan sitio fuera de Varsovia, que salven su vida<\/em>. El padre rector ten\u00eda otra opini\u00f3n, dijo: <em>No, nos quedaremos juntos, juntos tenemos m\u00e1s posibilidades de sobrevivir.<\/em> Por aquel entonces, el voto de obediencia era muy considerado, no se pod\u00eda estar en contra del rector. Esto era impensable. Don Rogozi\u0144ski, un parroquiano nuestro, lleg\u00f3 corriendo el cinco de agosto por la tarde al convento, y comenz\u00f3 a gritar: \u00a1<em>Huyan, padres, huyan, pues todos han muerto en Wola y os van a asesinar!<\/em> Uno de nuestros hermanos dijo: <em>\u00a1No podemos! \u00bfPor qu\u00e9? El jefe no lo permite<\/em>.<\/p>\n<p>A nuestro monasterio comenzaron a llegar corriendo gente de las casas circundantes. Eran sobre todo nuestros parroquianos. Se congregaron en los s\u00f3tanos del monasterio: mujeres con ni\u00f1os peque\u00f1os, gente mayor, j\u00f3venes. Nuestros padres los atend\u00edan, compart\u00edan con ellos la humilde comida que todav\u00eda pose\u00edan, vendaban las heridas, pero, especialmente, rezaban junto con ellos, celebraban la Eucarist\u00eda y, como nos dicen las cr\u00f3nicas: constantemente confesaban. Eran testigos de la seriedad de la situaci\u00f3n, que pod\u00eda ir a peor. El cinco de agosto por la ma\u00f1ana, los alemanes, y exactamente este horrible grupo de Dirlewanger, atac\u00f3 desde este lado, desde las hermanas carmelitas, aqu\u00ed hasta el jard\u00edn. Los insurgentes se retiraron a \u015ar\u00f3dmie\u015bcie. El seis de agosto, domingo, cerca de las dos de la noche, Alemania rode\u00f3 todo el convento, por todas partes: desde el lado de la iglesia y desde el lado de la calle Wolska; no entraron al convento, ten\u00edan miedo. Sin embargo, despu\u00e9s de un momento, entraron dos soldados y un civil al interior del convento, llamaron a alguien a voces. Del monasterio salieron el padre superior Kania y el padre M\u00fcller, que dominaban muy bien la lengua alemana. Se plantaron frente a los alemanes. Se dio una breve orden: <em>Tienen quince minutos para abandonar el convento. <\/em><\/p>\n<p>Los padres salieron a la calle, con seguridad miraron a su alrededor asustados, rodeados por este temible grupo de Dirlewanger. Cerca yac\u00eda en un charco de sangre una mujer fusilada. Nuestros cohermanos y congregados salieron con fe a la calle Karolowa. Todo ard\u00eda alrededor, aunque era de noche, como dicen los testigos: <em>Hab\u00eda claridad, pues las viviendas circundantes estaban en llamas. <\/em>Los alemanes se detuvieron y preguntaron: <em>\u00bfHan salido todos?<\/em> El padre superior dijo que quedaba el padre G\u00f3rski, que yac\u00eda enfermo en el s\u00f3tano. Los alemanes ordenaron que dos padres volvieran al convento y vigilaran al enfermo.<\/p>\n<p>Al poco comenz\u00f3 como una breve selecci\u00f3n. Primero colocaron a los frailes en grupos de cuatro, a continuaci\u00f3n a los hombres y, finalmente, un tercer grupo: mujeres y ni\u00f1os. Las mujeres comenzaron a llorar, sollozar y, entonces, uno de los alemanes se acerc\u00f3, era evidentemente silesio, pues dijo en su dialecto polaco: <em>huid, pero no mir\u00e9is. <\/em>Y las mujeres, en el lado de \u015ar\u00f3dmie\u015bcie, huyeron y, as\u00ed, salvaron su vida. Cuando 27 de nuestros cohermanos fueron conducidos por la calle Wolska, los alemanes, claramente, de modo escrupuloso comenzaron a saquear todo el monasterio. Dispararon supuestamente a cada rinc\u00f3n oscuro. Saquearon el convento de arriba abajo.<\/p>\n<p>El padre Edmund G\u00f3rski ten\u00eda 69 a\u00f1os, estaba enfermo, ten\u00eda depresi\u00f3n y no sal\u00eda al exterior. Se qued\u00f3 en el s\u00f3tano. Cuando los alemanes llegaron, lo encontraron en la cama, lo arrojaron brutalmente al suelo, le dispararon y prendieron fuego a este s\u00f3tano. Los dos restantes, Doli\u0144ski y Koty\u0144ski, celebraban la Eucarist\u00eda en la iglesia. Los alemanes llegaron a la iglesia, los apartaron del altar, se burlaban de su sacerdocio y su vieja edad. Los llevaron al jard\u00edn y, all\u00ed, en el jard\u00edn, los fusilaron. El mayor de ellos, el padre Koty\u0144ski, parec\u00eda como si quisiera cubrir al padre Doli\u0144ski ante cualquier peligro.<\/p>\n<p>Los alemanes corrieron a congregar a la multitud a un lado de la calle Wolska. Hitler dio una orden: no permitir a nadie ser hecho prisionero; <em>todos los habitantes de Varsovia ten\u00edan que ser fusilados y, de este modo, <\/em>como dec\u00eda<em>, damos un apabullador testimonio a otras ciudades de Europa. <\/em>Todos los frailes fueron registrados, algunos empujados, golpeados. El padre superior Kania grit\u00f3 fuertemente: <em>\u00a1Lamentad los pecados!<\/em>. Pronunci\u00f3 la f\u00f3rmula de la absoluci\u00f3n; en ese momento uno de los alemanes se acerc\u00f3 y grit\u00f3: <em>Was den los!?<\/em> (\u00a1\u00bfQu\u00e9 ocurre?!), lo golpe\u00f3 con la culata y el padre cay\u00f3 al suelo. Los restantes fueron direcci\u00f3n a la iglesia de San Wojciech. Estaban convencidos de que quiz\u00e1s ir\u00edan en direcci\u00f3n a la estaci\u00f3n de Pruszk\u00f3w, en la que se salvar\u00edan de alguna manera de esta terrible conflagraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al lado izquierdo pasaron por una estaci\u00f3n de tranv\u00edas de la calle Wolska. Apenas unas horas antes de esta marcha, ocurri\u00f3 aqu\u00ed un horrible drama. Los alemanes, cuando rodearon esta estaci\u00f3n, sacaron a todos los viajeros, a todos los trabajadores, m\u00e1s de mil hombres. A todos los fusilaron. Nuestros padres, cohermanos, de seguro pensaron entonces en la Madre del Perpetuo Socorro y la bella imagen de la Madre de Dios, que permaneci\u00f3 en la iglesia de Karolkowa.<\/p>\n<p>Nuestros padres caminaron 800 metros desde el monasterio en la calle Karolkowa, nuestra iglesia, hasta aqu\u00ed, ante la iglesia de San Wojciech. Estaban convencidos, al igual que otros que iban en esta fila, de que los conduc\u00edan hasta este templo. Se dio la orden de seguir adelante. Los padres se inclinaron para coger la maleta o alg\u00fan objeto all\u00ed. Lo alemanes mandaron dejar todo y los dirigieron inmediatamente hacia la izquierda, a la otra parte de la calle.<\/p>\n<p>A veintisiete de nuestros cohermanos se les mand\u00f3 ir ah\u00ed a la izquierda, a la plaza de la f\u00e1brica Kirchmajer y Marczewski. Era una f\u00e1brica de maquinaria agr\u00edcola en la calle Wolska 79-81; ah\u00ed los condujeron. Era un gran edificio, durante el levantamiento se quem\u00f3 parcialmente, pero el muro del edificio llegaba precisamente aqu\u00ed, a unos cuantos metros de la iglesia de San Wojciech. Tenemos el testimonio de una persona, que vio el momento de la ejecuci\u00f3n de nuestros cohermanos. Don Czes\u0142aw Cie\u015blik contaba que fueron fusilados en este grupo. Los alemanes mandaron quitarse a todos los hombres las chaquetas, el primer grupo, nuestros padres, se puso en fila. Un joven de la Gestapo se acerc\u00f3 a nuestro superior, el padre Kania, y estos j\u00f3venes de la Gestapo, seg\u00fan dicen los testigos, supuestamente eran los peores. Dijo estas palabras: <em>Du hast<\/em> <em>Banditen erzogen. Ich werde euch wie Hunde erschie\u00dfen!<\/em> (Has escondido a bandidos. \u00a1Voy a dispararos como perros!). Mand\u00f3 primero a los sacerdotes que se pusieran contra la pared, de espaldas, y dispar\u00f3 a todos en la cabeza con una ametralladora. Si alguno todav\u00eda se mov\u00eda, dispar\u00f3 otra r\u00e1faga al coraz\u00f3n, y as\u00ed asesin\u00f3 a todos. Al padre superior lo dej\u00f3 para el final. Se deleit\u00f3 unos minutos viendo a los asesinados y, a continuaci\u00f3n, se acerc\u00f3 al superior y, sonriendo, apunt\u00f3 a la cara y le dispar\u00f3 en la frente. As\u00ed los alemanes asesinaron a todos los veintisiete redentoristas, exactamente aqu\u00ed, en este lugar.<\/p>\n<p>El testigo del fusilamiento de nuestros cohermanos, don Czes\u0142aw Cze\u015blik, comenz\u00f3 a huir. Se vino abajo con los disparos de las ametralladoras, recibi\u00f3 uno cerca del coraz\u00f3n, y otro le dio en la pierna. Es sorprendente que la bala que impact\u00f3 contra su pecho rompi\u00f3 la imagen de cristal de san Antonio, pero, de alguna manera, no atraves\u00f3 su coraz\u00f3n, los torturadores lo dejaron tranquilo.<\/p>\n<p>Los alemanes quisieron de alguna manera eliminar los cad\u00e1veres, porque tem\u00edan una epidemia. Mandaron a los hombres que esperaban a la siguiente ejecuci\u00f3n, que apilaran en un mont\u00f3n a los redentoristas asesinados, con sus h\u00e1bitos chorreando sangre. Primero se apilaron los cad\u00e1veres, despu\u00e9s le\u00f1a, despu\u00e9s otra capa de cad\u00e1veres, y echaron gasolina o rociaron un polvo especial blanco inflamable. Aqu\u00ed tuvo lugar la hecatombe, aqu\u00ed fueron quemados los veintisiete frailes junto con los habitantes de Wola.<\/p>\n<p>Algo extra\u00f1o sucedi\u00f3, como cuentan los testigos, entre otros el sacerdote Jan Twardowski. El cl\u00e9rigo escribi\u00f3 en sus memorias que, tras la ejecuci\u00f3n de nuestros cohermanos, lleg\u00f3 en motocicleta un soldado de la Wehrmacht y grit\u00f3 desde lejos: <em>Halt! Halt!<\/em> (\u00a1Alto!). Dio al de la Gestapo un documento, y \u00e9ste lo ley\u00f3 y grit\u00f3: <em>Halt!<\/em> Y todos se dirigieron de vuelta a la iglesia de san Wojciech, que estaba llena de alemanes y, por supuesto, de civiles. La iglesia se convirti\u00f3 en una gran prisi\u00f3n temporal. Un joven de la Gestapo sali\u00f3 al amb\u00f3n y grit\u00f3 en el dialecto polaco: <em>Rezad por Hitler y os salvar\u00e1 la vida. <\/em>Justo tras el fusilamiento de nuestros sacerdotes, se retir\u00f3 la terrible orden dada por Himmler de fusilar a todos. Hubo presi\u00f3n de los aliados, hubo presi\u00f3n de diferentes gobiernos al gobierno alem\u00e1n para parar los fusilamientos. Los aliados amenazaron con que disparar\u00edan a los prisioneros alemanes.<\/p>\n<p>En febrero de 1945, uno de nuestros cohermanos, Jan Igielski, lleg\u00f3 aqu\u00ed y la gente le cont\u00f3 sobre el extermino, le mostraron d\u00f3nde se realizaron los asesinatos. El padre encontr\u00f3 en medio de las cenizas los huesos y restos de las v\u00edctimas. La medalla que tengo, con mucha probabilidad, fue sacada de aqu\u00ed. Esta es como nuestra reliquia. Se encontraron tambi\u00e9n fragmentos de rosarios en la pendiente, una planta especial que no se quema f\u00e1cilmente. Algunas llaves del convento, de nuestro convento de la calle Karokowa, y se encontraron tambi\u00e9n fragmentos de cruces, que llevamos bajo el h\u00e1bito, que tampoco se quemaron.<\/p>\n<p>El monumento que se construy\u00f3 en recuerdo de los treinta religiosos, nuestros cohermanos, y nuestros habitantes de Wola fusilados, tiene un significado simb\u00f3lico. Se ve granito negro, un cintur\u00f3n, un rosario\u2026 simboliza al redentorista, al h\u00e1bito, y esta modesta cruz blanca son los brazos de la cruz a los que fueron clavados los religiosos. La Plaza de los M\u00e1rtires de Wola, la construimos en el a\u00f1o 2001 y est\u00e1 dedicada no s\u00f3lo a los redentoristas, que murieron durante el Levantamiento de Varsovia, sino a todos los habitantes de la zona, especialmente a nuestros parroquianos. La placa conmemora a 50 mil asesinados; los estudios incluso muestran que esta cifra es mayor, aproximadamente 60 mil fueron asesinados. En estos primeros d\u00edas hubo una matanza en Wola.<\/p>\n<p>El extermino de redentoristas en Wola, el 6 de agosto de 1944, fue el mayor asesinato de religiosos durante la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Autor:<\/strong> O. Pawe\u0142 Mazanka CSsR<br \/>\n<strong>Traducci\u00f3n:<\/strong> Carlos A. Diego Guti\u00e9rrez CSsR<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comunidad abierta. Ra\u00edces \u2013 El exterminio de los redentoristas en Varsovia \u2013 6 de agosto de 1944 \u00a0 Ich werde euch wie Hunde erschie\u00dfen! \u00a1Os voy a disparar como a perros! 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